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Los deseos no son inocuos, pues nosotros, amigos, gente, cosas, formamos parte de una red que lo liga todo y los deseos no son nada más que otro aspecto de esa red. Porque nada en el universo es un azar, y al mismo tiempo todo lo es, si decidimos regalar algo a alguien, a un amigo, a una persona que forma parte de nuestra vida, de nuestra red, y lo hacemos de corazón, deseando para él un cambio, un progreso, un ramalazo de suerte, le estamos poniendo en el camino para que ese cambio suceda, para que esa suerte se le acerque. Darle un regalo que además de alguna manera potencia ese camino, es abrirle las puertas a que las cosas en su vida mejoren. Y como ademas recibimos siempre de vuelta aquello que damos, y todos estamos enzarzados en la misma red, esa suerte, ese buen deseo que hemos enviado al amigo con nuestro regalo, va a revertir de alguna forma hacia nosotros. Así, regala suerte, regala magia, para que la suerte y la magia se acerquen tambien a tu vida.
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